lunes, 2 de mayo de 2016

La moda de las casas ambulantes se extiende en Tarragona

La matriculación de autocaravanas creció un 64% tan solo en el último año. Un nicho de negocio también para los campings


El fin de semana de Ramos la AP-7 era un desfile constantemente con autocaravanas que subían y bajaban en ambas direcciones. Semana Santa es sinónimo de inicio de la temporada turística y, coincidiendo con la apertura de los campings y el buen tiempo, las vías registraron una buena afluencia de estos vehículos. Y es que, también en nuestro país, el caravaning está en auge.
Las ventas se están recuperando y ya han asumido el volumen precrisis. Tan solo durante el año pasado se matricularon 2.491 autocaravanas, además de otras 629 que previamente habían llevado placa europea. Son cifras de la Asociación Española de la industria y el Comercio de Caravaning (Aseicar) que empezó a registrar esta crecida a partir de octubre de 2014, y que tan solo en el último año fue del 64%.
La caravana, estancada
Sin embargo, la recuperación de la actividad ha puesto de manifiesto que «la caravana está estancada». Pese a que, durante el año pasado se vendieron 1.598 unidades en España, el crecimiento es muy inferior. Para Amadeu Recasens, presidente del Gremi de Comerç de Caravaning de Catalunya, una de las causas que explica este fenómeno es que «la autocaravana es mucho más versátil». En el código de circulación tienen consideración de turismo, lo que no les establece una limitación de velocidad de 80 km/h. Tampoco necesitan el enganche, no hay problemas para aparcar en el centro de la ciudad y son de conducción más manejable. Además, Recasens, considera que la caravana «ha quedado en un segundo término, porque siempre ha ido asociada al concepto de camping y no ha podido con la tendencia al alza de la oferta de bungalows».
El sector del alquiler en Catalunya representa entre el 20 y el 30% de la actividad de la cincuentena de empresas especializadas que podemos encontrar.
La mayoría de éstas también se dedican a la venta. Actualmente el precio medio de una autocaravana es de entre 70.000 y 75.000 euros. En este grupo, según Recasens, se sitúan aproximadamente el 80% de las operaciones. Aunque en el mercado pueden encontrarse a partir de los 45.000 euros hasta los más de 180.000 euros.
En cuanto al perfil, Recasens describe tres grupos. En primer lugar, el fenómeno creciente de los jóvenes con las campervan –las furgonetas preparadas para dormir en su interior–. Seguido de las parejas de 30 a 50 años con hijos y de los jubilados. Habitualmente estos son extranjeros y los que ocupan los campings en estas épocas fuera temporada.
Raúl Vaquero, delegado ejecutivo de Aseicar, entra en más detalles. «Los autocaravanistas habitualmente son prejubilados, que han pagado el piso, no tienen deudas, tampoco cargas familiares y se meten para viajar». Con todo, determina que este mundo tiene «un poder adquisitivo medio- alto o alto directamente».
Lejos de Europa
Aunque las cifras son muy positivas, la situación está lejos aún de la realidad en el centro de Europa. «Aquí estamos sobre las 2.500 autocaravanas vendidas cada año, mientras que en Alemania llegan a las 18.000». El país germano está a la cabeza de un mercado en el que Francia (16.000 unidades) ocupa el segundo lugar, seguido de Italia (14.000). Amadeu Recasens apunta que son cifras inasumibles para nuestro país. «Tiene una explicación. Aquí mucha gente tiene una segunda residencia o en un tiempo de hora, hora y media puede estar en la playa o en el monte, mientras que cualquier de estos países necesitan más movilidad», dice.
Otro de los factores que no ha contribuido a su expansión, y que a menudo ha sido fuente de problemas en algunos municipios, ha sido la falta de espacios específicamente habilitados para el estacionamiento de estas autocaravanas.
En Catalunya hay unos setenta puntos de pernoctación específicos, algunos de estos son de carácter privado, aunque algunos ayuntamientos también han entrado directamente en este sector para acabar con la problemática específica de concentraciones de estos vehículos en determinados puntos.
¿Autocaravanistas y campings?
Si bien el autocaravanista se caracteriza por no establecerse en un puesto fijo más de una noche, el crecimiento que ha experimentado el sector del camping se explica en parte también por la llegada de estos nuevos usuarios. «El 80% de los clientes que tenemos ahora mismo en nuestras instalaciones son autocaravanas», afirma Berta Cabré, presidenta de la Associació de Campings de Tarragona.
Esta organización, que agrupa 55 instalaciones en la demarcación de Tarragona, suma un total de 66.000 plazas, de las cuales el 77% corresponden a tienda, caravana y autocaravana. Esto significa que durante el año pasado estuvieron detrás de casi cinco millones de pernoctaciones, de las más de 7.711.000 que se registraron en total.
Berta Cabré apunta que el éxito de estos números se explica porque «durante los últimos años, los campings hemos evolucionado mucho pensando también en este colectivo». Sigue explicando: «Antes estábamos hablando de un terreno, con una toma de luz y un bloque sanitario. Las instalaciones eran las básicas. Mientras que ahora, a todos estos servicios hemos añadido otros, además de la apuesta gastronómica y de todo aquello que tiene que ver en hacer vida en el camping», argumenta.
Un último aspecto ha sido el determinante. Y es que, la mayoría de estos han adaptado también sus tarifas, de forma que pueda entrarse por la tarde, aprovechar los servicios y seguir en ruta a la mañana siguiente.

Los aparcamientos especializados están detrás de la proliferación de vehículos

La expansión del caravaning se ha producido de forma paralela a la proliferación de negocios pensados para que los propietarios puedan olvidarse de sus vehículos, más allá del periodo vacacional. Desde el aparcamiento, al mantenimiento, pasando por la limpieza o el transporte son algunos de los servicios más comunes.
En la demarcación de Tarragona, una de las empresas pioneras fue Parking Alex. Ubicada en el municipio de El Catllar, esta sociedad nació en 1984 de la mano de Alexandre Queralt. Éste venía del mundo de la avicultura, ya que era el propietario de una de las múltiples granjas de gallinas que había en el este del Tarragonès. Pero la agricultura nunca ha sido un camino fácil, y junto a su hermano, que llevaba el Camping Gaià, decidieron habilitar un espacio para el estacionamiento de caravanas y autocaravanas. Así se sentaron las bases de un negocio que «comenzó como una pequeña aventura», y que «a finales de la década de los noventa, cuando el Ayuntamiento de El Catllar se quedó con la zona de acampada, creció hasta adquirir las dimensiones actuales». Lo explica Raúl Queralt, sobrino de Alexandre Queralt, y que ahora mismo es el encargado de una sociedad que gestiona una superficie de 45.000 metros cuadrados, repartidos en unas 1.100 plazas. Entre un 90-95% de éstas están ocupadas.
Una parte de la zona de estacionamiento está al descubierto, mientras que las antiguas granjas se han habilitado también para aquellos clientes que no quieren dejar su vehículo a la intemperie.
Queralt explica que el cliente de proximidad y nacional está detrás del 55% de las caravanas y autocaravanas, mientras que el 45% restantes pertenece a clientes extranjeros, que prefieren la comodidad del avión para viajar desde su país. Los franceses encabezan el ranking, seguidos de los alemanes, holandeses y belgas. Los extranjeros son los que utilizan más el servicio de transporte que, por un precio desde 37 a 70 euros, en función de la distancia del camping, dejará el remolque en el espacio asignado.
En esta época del año, un 30% de las plazas están vacías. Corresponden a aquellos clientes que cuando comienza la temporada de campings, por Semana Santa, ya empiezan la campaña, hasta Sant Joan. A partir de ahí, muchos de estos vehículos regresarán a su puesto, para que a partir del 25 de agosto, cuando la mayoría de la gente ya ha acabado las vacaciones, saldrán de nuevo a la carretera.
Unos gastos fijos
Raúl Queralt considera que «el sector está empezando a repuntar. Hemos pasado del periodo en el que la gente prescindía de la caravana y era lo primero que se vendía, a acudir de nuevo a ella».
El parking representa la parte más importante de unos gastos de mantenimiento, a los que hay que sumar también el seguro y la ITV cada dos años. Pese a ello, el alquiler de la plaza más económica en Parking Alex tiene un coste de 230 euros anuales.
Con una facturación de 330.000 euros aproximadamente, esta sociedad emplea a tres personas, con contrataciones puntuales en los picos de la temporada.

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